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¡No, no todo está bien!

Estoy en un momento de quiebre, ¡lo he perdido todo! Exclamó con un tono fuerte y conciso, pero … ¿Qué es todo? Pregunté con sutileza, he perdido la esperanza, he perdido la fe, he perdido las ganas de vivir, he perdido las ganas de luchar. Cuando escuché esto, sentí que algo dentro de mí se quebraba, ¿Cómo podía decirle que todo estaría bien?, ¿Cómo podría ser tan jodidamente mentirosa?, yo misma sabía que ¡NO! ¡NO TODO ESTABA BIEN!. 

Hacía apenas unas horas, colgaba con mi gran amiga, una investigadora excepcional, estaba trabajando sobre lo que yo consideraba ¡la sensación epistemológica del siglo! Había descubierto sobre temas nunca antes revelados. Más emocionada que nunca, me sentía orgullosa de ella, ¡Caray! Me sentía totalmente orgullosa de ser mujer, sin embargo, la producción de endorfinas no duró mucho, casi al instante, un titular resonante, incluso hasta agresivo, inundaba los noticieros y los periódicos “El sujeto X, autor del descubrimiento de lo que se considera el mejor trabajo de investigación del siglo”, me derrumbé, si, ¡de nuevo había pasado!…

Ayer, después de tanto tiempo de no vernos, comía con mi prima, lucía triste, con un tono preocupado pregunté ¿Qué tienes?, la respuesta era la esperada, otra vez prima, otra vez pasó, ¿Qué pasó? Exclamé en un tono de sorpresa y tristeza, muy dentro de mi sabía lo que se venía, pero mi yo mucho más profundo esperaba que la respuesta fuera diferente,… Murió, cada una de las letras de esa palabra tan corta y enorme a la vez, resonó en cada rincón de mi cerebro. ¿M U R I Ó? pregunté arrastrando la palabra, si, respondió casi al instante, ¿Quién y cómo pas..? Mi vecina, a manos del sujeto X, se apresuró a decir.

¿Se murió? ¡Más bien la mataron!, Nos matan todos los días, en ocasiones mediante agresiones físicas, en otras solo usan solo unas cuantas palabras, a veces ni eso …y, es que esta, es una realidad, una realidad que comienza en los albores de la civilización, y subsiste hasta nuestros días.

El grado de sometimiento de nosotras hacia el hombre, la violencia que se ha ejercido contra nosotras a lo largo de los siglos, ha alcanzado todas las escalas de la barbarie de que la humanidad es capaz de desarrollar contra los seres humanos.

Como mujeres, hemos sido víctimas en todas las circunstancias de la vida: en tiempos de paz o de guerra, dentro de las paredes del hogar o en la plaza pública, en el lugar de trabajo, en los espacios de esparcimiento, en el ámbito privado o público.

La construcción del orden social supuso la transición del agrupamiento tribal a una civilización que fundaba sus cimientos en el sistema patriarcal mediante un conjunto de funciones, normas, valores y principios con un reparto dual de atribuciones, en el cual el varón ocupaba un lugar de privilegio exclusivista, mientras que a la mujer se le considera como un apéndice (la famosa costilla de Adán), útil esencialmente para la propagación y desarrollo biológico de la especie (Pérez, 2019)

Es así como a mi amiga le quitaron su investigación, porque una investigación hecha por una mujer ¿Qué credibilidad puede tener?, o como  la vecina de mi prima murió, ¿Murió? ¡la mataron!. Es así como miles de mujeres diariamente sufren de violencia física, emocional, económica, psicológica, … solo por el hecho de ser mujeres.

Estamos cansadas, hemos perdido todo, hemos perdido la esperanza, hemos perdido la fe, hemos perdido nuestra tranquilidad, hemos perdido hasta lo que no se puede perder,  ¡No, nada está bien!, estoy segura que todas conocemos a esa “amiga”, esa “vecina”, esa “conocida” esa “prima” que ha estado en estas situaciones a manos de “el sujeto x”, y es “X” porque como una variable, cualquier varón puede serlo, en un mundo como el actual, puede tomar cualquier nombre, puede tener cualquier identidad, puede ser quien ahora mismo camina por la acera. Extrañamente, en una época en el que todo va en contra, en el que parece que nada puede cambiar, como mujeres sabemos que este es nuestro momento, el sistema no puede ni debe seguir así y aunque aún utópico, sabemos que la transformación social es posible, y en colectivo, la podemos lograr.

Mientras me siento en el jardín, con un sol abrasador, después de un sentimiento tan abrumador, estoy consciente que no será fácil, que nos hace falta mucho camino por recorrer, pero también me siento motivada, sé que lo podemos lograr.

  • Detengamos la reproducción de principios machistas
  • Identifiquemos, situaciones de violencia de género
  • Construyamos redes de apoyo, apoyémonos entre nosotras, no hay mejor aliada, que otra aliada
  • Caminemos en colectivo, porque juntas somos más fuertes, unidas lograremos lo que nos propongamos.
  • Alcemos la voz, nuestra voz cuenta, hoy menos que nunca podemos quedarnos calladas.

Nadie ha dicho que sea fácil, tenemos camino que recorrer, pero es el momento preciso para andar. Mujer, eres valiosa, eres vida, eres fortaleza, eres cambio, ¡Hagámoslo posible! tomémonos de la mano y al unísono repitamos ¡No estamos solas y nunca más lo estaremos!.

L.C.E Karen Duran

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